Esos días que nada te hace sentir bien, que tu pensamiento está fijo en algo triste que en realidad no te hace bien. Todo te sale muy mal, te la agarras con cualquiera, y lo único que querés es poder acostarte y dormir… bien osucro, tapado, sólo, y sin ruidos.
Pero a pesar de querer domir sin siquiera haber comido, a pesar de estar cansado de un largo día de trabajo, no concebis el sueño, no te podes domir y todo es peor. Piensas covenzido que la vida se la ha empeñado contra tí.
Ahora estás es la intimidad, sólo y tapado. No dejás de pensar y no aguantas el llanto… la bronca. El dolor es mucho y muy profundo.
Tu cuerpo y sábanas se inundan de tristeza. Sabés que toda crisis se supera, pero estás viviendo el peor momento de tu vida, y sabes que por más que el tiempo pase y pase, ya nada volverá a ser igual.
Lentamente el suño se apodera de tí. Los sueños son poco alentadores, no te dan ganas de continuar. El odio y el rechazo contra la vida es enorme. Pero ya es otro día… te despiertas con la cara pegoteada de lágrimas secas, es tu peor imágen, la que no quiers que nadie nunca conozca… La peor de las rutinas se repite nuevamente… es otro día y todo sigue igual… Te preguntas hasta cuando vas a tener que vivir esta tortura.